Enganchado

 Te encontré deslumbrante la primera vez que nos vimos, singular al resto del espacio que me rodeaba. A veces suelo pensar que, aunque la tardanza fue mía, te estaba esperando. Y no tarde mucho en dejarme atrapar. Tus ojos achinados y tu sonrisa eficaz, que después serían tan preciados para mi, fueron el anzuelo que esperaba morder. Y lo hice con gusto, no lo niego. Lo extrañable de todo esto es el placer que encontré en esa pesca, aun cuando todo lo que anhelaba era el mar. Sólo espero no ser parte de una pesca recreativa. 

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