Cuantos somos

 Cuantos somos los que ya nos hemos amigado de la ansiedad. Los que nos despertamos a mitad de la noche, sin razón pero con el conocimiento de que probablemente ya no volvamos a conciliar sueño y sin esperanzas de hacerlo tampoco. Cuantos somos los que tenemos la sabiduría de que la razón es pensar pero tomamos la decisión de no hacerlo, eludiendo la mente, para lograr tener otro día así, otra noche así. O inversamente, los que sobrepensamos todo buscándole problemas sin solución al futuro volviéndolo incierto y temeroso. Cuántos de nosotros somos más vulnerables por la noche y ante la necesidad decidimos venderle ese dato al insomnio. Pero nadie puede tener a raya los pensamientos, que suelen ser tan ligeros y sutiles que, como no tienen masa, pasan las murallas, traspasan los pechos y ven lo más escondido de las almas. Siempre tenderemos a perder, a volver a dormir, a volver a soñar. 

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